miércoles, 31 de diciembre de 2014

Adiós 2014. Por fin.

Supongo que celebrar que la Tierra ha dado otra vuelta al Sol poniendo como punto de partida un día escogido al azar hace más de 2050 años, está bien.
Después de vueltas como la última, te das cuenta de que nada sirve. Que lo que tenga que ser, será, la vida no presta ninguna atención a tus inútiles intentos de conseguir cambiarlo. Yo ya no brindo por la felicidad, más efímera que un meteorito consumiéndose en la estratosfera. Brindo por el sentido del humor, porque en los momentos infelices, es lo único que consigue empujar el horizonte.
Brindo por esa gente que lo hace fácil, por aquellos que consiguen que fluya bien.
 


Ni Wes Anderson podría encuadrar este año para que quedara bonito.

domingo, 9 de febrero de 2014

Ebrias divagaciones



El lenguaje es defectuoso, ¿por qué existe entonces? Precisamente la respuesta es la misma: porque es defectuoso. Todas las palabras tienen pequeñas taras, no podemos expresar mediante el lenguaje una idea formada en nuestra mente, simplemente le damos una visión aproximada para intentar que los demás comprendan nuestra idea inicial, pero nunca podremos expresarla con total precisión.
Si el lenguaje no fuera defectuoso, si fuera perfecto, podríamos expresarnos con una mirada, un simple gesto, una palabra o, a lo sumo, una oración para manifestar una idea. Si el lenguaje fuera perfecto, no necesitaríamos explicar nuestra idea, porque ésta se explicaría por sí sola con una sola palabra. Por tanto, paradójicamente, el lenguaje desaparecería en su mayor parte.


Esta es una de las conclusiones a las que llegué una noche a las 6 de la mañana con unas cuantas copas de más. La otra conclusión a la que llegué es que quizá debería beber más.

sábado, 4 de enero de 2014

Reaidad, ¿eres tú?



Un microrrelato que escribí este verano. Algunos ya lo habéis leído, pero esta noche he soñado algo demasiado perfecto para ser real y me he acordado de esto.



Desperté con un inmenso dolor de cabeza e intenté recordar algo de la noche anterior.

Recordé haber estado en la playa al atardecer, cuando el cielo se confundía en la línea del horizonte con el mar, mientras el sol dejaba escapar sus últimos rayos anaranjados y desaparecía lentamente augurando la oscura noche.

Recordé ver en la playa a unos hombres con pinceles que transportaban unas escaleras enormes, a las cuales se subieron. Cuando llegaron a lo más alto, comenzaron a pintar estrellas en el firmamento. Unas eran plateadas, otras más doradas, de algunas huían pequeños destellos rojizos...

El sol acababa de escabullirse entre las olas dejando sólo oscuridad. Pero conforme iban pintando estrellas, la luz volvía a nacer de ellas y se reflejaba en el mar.

Dudé un momento de mi memoria, pues recordé el golpe en la cabeza. Supuse que había sido un sueño, uno de esos que son demasiado reales para ser sueños, pero demasiado perfectos para ser reales.

miércoles, 1 de enero de 2014

Siente



En mi opinión, la peor crítica para una película es «entretenida». Para mí, ver una película no es sinónimo de entretenimiento, para mí tiene que transmitir algo, bien sea emoción, tristeza, nostalgia, miedo, felicidad, pero una buena película tiene que hacernos sentir. (Aunque claro que hay películas que no nos hacen sentir nada y están hechas simplemente para pasar el rato, pero esas son las malas películas, yo hablo de cine de calidad).
En la vida, pasa lo mismo. No quiero que, si en mi lecho de muerte me preguntara qué adjetivo encajaría mejor para describir mi vida, fuera la palabra «entretenida». Una vida entretenida es una vida de ver pasar, de mirar pero no observar, de oír pero no escuchar, de tener pero no sentir.
Por eso busco experiencias de todo tipo. Da igual lo maduras o imprudentes que sean, da igual lo largas, lo breves, lo sencillas, lo complejas, lo divertidas o lo aterradoras que puedan ser, lo importante es que sean nuevas experiencias.
Está claro que no todas estas experiencias van a ser correctas, el ser humano se equivoca por naturaleza, y lo más normal al equivocarse, es arrepentirse. Pero arrepentirse, al contrario de lo que se suele pensar, no es algo malo, significa que nos hemos dado cuenta de que lo que en realidad queremos se encuentra en otra dirección.
Nunca sabrás hasta dónde eres capaz de llegar si te quedas sentado en el sofá viendo una película entretenida. Arriesga, curiosea, experimenta, arrepiéntete.

Porque lo peor no son las cosas que han pasado y no deberían haber ocurrido; lo peor son las cosas que no han pasado, pero pedían a gritos ocurrir.


domingo, 29 de diciembre de 2013

Welcome, free entrance




Hola, internauta que ha llegado hasta este remoto rincón de Macondo.

Dicen que en la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo ya he plantado un árbol y creo que aún no es momento para hijos. En cuanto a lo del libro, aparte de que sería bastante pobre en cuanto a calidad literaria, soy demasiado vaga para ello, así que he decidido abrir un blog.
En este blog, voy a publicar esas cosas que a veces se nos ocurren, pero no sabemos dónde escribir, ni a quién enseñar. En fin, va a ser un trocito de mi pensamiento. Y dado que mi pensamiento no es más que una aglomeración de ideas aleatorias sin sentido aparente, este blog no va a ser menos.

Una pequeña introducción para lo que espero que sea un ordenado caos de palabras procedentes del orden de este caótico pensamiento.